DESTIERRO DE LA TRUCHA AMELIA.

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Se hace saber a todos los vecinos de este municipio y de otros colindantes, el siguiente hecho acontecido, tan siniestro, mezquino, cizañero y maligno, llevado a cabo por el personaje de la Trucha “Amelia”, que agora relataré a vuestras mercedes si me dan su beneplácito y si no … de igual modo se lo contaré:

<< Fue una tarde fría, lluviosa y oscura del mes de febrero en la orilla del río Saja, a su paso por la villa de Barcena La Puente, actualmente Puente San Miguel. Cuando la ínclita mencionada salió como todas las mañanas muy pronto de su casuca, que se encuentra debajo de una gran roca en el puente de este pueblo. Nada hacía presagiar que ocurriese suceso  alguno; ya que tenía esa sana costumbre de madrugar. Pero algo en su fuero interior estaba a punto de estallar de forma virulenta e imparable.

Ya hacía más de un año que se había orquestado u organizado un gran tumulto y enfrentamiento entre las culebras  y los cangrejos del río, debido a que las primeras les echaban la culpa  de haberlas hurtado los víveres del invierno que con tanto esfuerzo habían logrado; y que por desventura habían aparecido en la casuca de los cangrejos, gente honesta y de bien, reconocida por toda la vecindad. Dicho acontecimiento había provocado una desconfianza entre los habitantes del río hasta entonces apacibles vecinos.

Ante esta situación crítica, el gran Patriarca del río, el Gran Sapo y sus consejeras las ranas no daban abasto a tranquilizar los ánimos enfervorizados de ambas facciones.

La tristeza y desconfianza se había adueñado de todos los habitantes del río y del Gran Patriarca.

Pero hete tú aquí, que había un personaje que había sido testigo directo de quién, cómo, cuando y por qué había urdido este hecho. Éste, era el pájaro Martín pescador, que no gozaba de muchas simpatías entre sus vecinos, debido a que era muy escandaloso, sobretodo porque todo el día estaba picando en el tronco de los árboles.

El cual, no se había atrevido a contarlo a nadie, lo que había visto y que fue lo siguiente: La Trucha “Amelia”, había salido de su casuca muy pronto, salvo que en esta ocasión no siguió el mismo camino de siempre – extrañando ese comportamiento al Martín, pescador; por lo que le siguió a distancia más por curiosidad- ; y así se dirigió a la casuca de las culebras y … aprovechando que no había nadie en casa, arrambló con toda la comida que tenían. Sabiendo que estaba actuando mal, se le planteó qué hacer con ello si tirarlo o esconderlo, pero se le ocurrió una idea más macabra y brillante; llevarla a la casuca de los cangrejos, que tenían fama de muy glotones. De esta manera, enciscaría a ambos , corriendo la noticia de que los cangrejos habían robado la comida de las culebras.

“-Ja,ja,… pero ¡qué malote soy!. Es que si no pienso maldades, me aburro y además me gusta que la gente este enfadada entre sí!.”

Sabiéndose mal el pájaro Martín pescador y armándose, de valor se decidió a contarlo a sus buenos amigos los ratones que a su vez éstos eran buenos amigos de las ranas.

Al enterarse de tal hecho deleznable, el Gran Sapo, montó en cólera y mandó prender a la trucha de forma inmediata, al correrse la voz esto provocó una gran incredulidad y perplejidad entre los habitantes del río.

Dicha rea fue apresada con grilletes por las disciplinadas y enérgicas anguilas y encarcelada en la Casa Consistorial, permaneciendo en ella hasta su juicio en la Casa de Juntas de Puente San Miguel.

En llegando la fecha de dicho Juicio y gracias a la declaración  del pájaro Martín, quedó demostrado plenamente su culpa. Se dictó lo siguiente por parte del Gran Patriarca del río Saja, el Gran Sapo:

“Visto el hecho ruín, miserable y despreciable llevado a cabo por nuestra vecina la Trucha Amelia, que provocó un gran malestar, desasosiego y tristeza durante mucho tiempo en nuestro río Saja.

SENTENCIO A la REA a que a partir de hoy y para siempre se destierre a la TRUCHA AMELIA  a perpetuidad y hasta el fin de sus días al Pozo de Santa Amelia, donde permanecerá recluida y custodiada por nuestras disciplinadas ánguilas.

 

He dicho, yo   EL GRAN SAPO , A efectos de que todos lo sepan”.>>

Y así termina la historia de la TRUCHA “AMELIA”.