A partir de AHORA puedes pasarte por la Oficina Juvenil de Reocín a solicitar tu CARNÉ de Alberguista (en sus diferentes modalidades), Internacional de Estudiante (ISIC) e Internacional de Profesorado (ITIC).

IMG-20190621-WA0000

 

Desde hoy mismo, la Oficina Juvenil ofrece la posibilidad de realizar varios tipos de carnet para que podáis disfrutar de numerosos descuentos.

A parte del Carnet Joven que llevamos realizando años, desde hoy mismo, comenzamos a realizar el Carnet Internacional de Alberguista en sus diferentes modalidades, el Carnet Internacional de Estudiante (ISIC) y el Carnet Intencional de Profesorado (ITIC).

De este modo, la expedición de vuestros carnets será inmediata sin tener que soportar esperas para su recogida.

La solicitud de los Carnets se puede realizar desde www.jovenmania.com y si necesitáis ampliar la información del servicio podéis hacerlo en la Oficina Juvenil de Reocín situada en:

C/ La Robleda s/n (Puente San Miguel).

Correo Electrónico: reocinjoven@yahoo.es.
Teléfono: 636.639.114.

facebook.com/oij.reocin

instagram.com/oficinajuvenilreocin

Presentación del libro: “DE LA MINA DE REOCÍN” de Gonzalo Pardo de Santayana de la Hidalga. Día: Jueves 27 de Junio. Hora: 19 horas. Lugar: Casa de Cultura de Puente San Miguel. Entrada Libre.

libro de la mina de reocin

 

BIOGRAFÍA DE AUTOR del Libro:“DE LA MINA DE REOCÍN”

Gonzalo Pardo de Santayana de la Hidalga, nació en Torrelavega el 24 de Mayo de 1941. Obtuvo el título de Ingeniero Superior de minas en 1968, comenzando a trabajar en la Real Compañía Asturiana de Minas, ese mismo año, en el Departamento Minero de la Provincia dependiente de la Mina de Reocín. En 1976 pasó a ocupar el puesto de jefe de Explotación a Cielo Abierto de Reocín. Posteriormente fue nombrado Jefe de Seguridad de la Dependencia, ocupándose también de los Controles de Estabilidad de La Mina.

Por motivos de salud, después de veintiocho años de dedicación minera, dejó la mina y se incorporó a la docencia en la Universidad de Cantabria, para ocupar a jornada completa, su puesto de profesor Titular de Escuela Universitaria, obteniendo por concurso de oposición, en la Escuela de Ingeniería Técnica Minera de Torrelavega (Cantabria).

DE LA MINA DE REOCÍN

Para este trabajo el orden me lo ha proporcionado el propio proceso minero, que es: buscar el mineral, arrancarlo y sacar de él lo que es útil. Proceso que el tiempo fue cambiando en los modos (técnicas) y en los medios (herramientas). Antiguamente el esfuerzo humano, las herramientas manuales y los semovientes (bueyes y mulas) eran los protagonistas, más tarde, la locomotora de vapor, la electricidad, el aire comprimido y el explosivo modificaron las técnicas mineras. Ya en la década de los 80, la maquinaria diésel (dúmperes, tractores, retroexcavadoras, etc .. en el exterior, y las palas y camiones de bajo perfil en el interior), los yumbos electrohidráulicos y las grandes perforadoras con tricono hicieron su aparición en Reocín. Esta última etapa de las nuevas tecnologías la incorporó AZSA a la mina y es de la que trata principalmente este libro.

Siguiendo este orden es fácil para el lector hacerse cargo del proceso minero pero, no nos engañemos, aunque puede parecer un proceso repetitivo no lo es en absoluto. En la realidad no hay dos días iguales en el trabajo de la mina. La mina está llena de incertidumbre, no porque haya ausencia de previsión en ella, sino porque la naturaleza que la contiene es la incertidumbre misma, donde todo es cambiante a cada paso. Así, en el tajo pueden aparecer sorpresivamente: grietas en la roca, bolsas de barro, manantiales más o menos caudalosos, cavidades, etc… Cada una de estas anomalías crea problemas de marcha diferentes que se deben corregir, por difícil que sea, aun implicando al minero a correr un cierto riego para lograrlo. Esto hace de la profesión minera un continuo reto y como consecuencia le imprime al minero un carácter de lucha y abnegación. Para quienes son ajenos a la profesión minera ello es motivo de admiración, porque saben el valor que se requiere para afrontar el riesgo y, lo difícil que es, vivir permanentemente con él en un ambiente hostil como es el de la mina.

Con estas consideraciones finales he pretendido hacer un breve, pero merecido, elogio a la enorme labor de los mineros que, a lo largo de 146 años, entregaron sus vidas en este duro trabajo, para que la Mina de Reocín fuera de la Gran Mina que, sin duda, ha sido.