MARTA GÓMEZ FERNÁNDEZ, LA JOVEN DE REOCÍN QUE TRIUNFA CON LAS COWGIRLS DE WYOMING

De Valles a Estados Unidos en busca de un sueño: jugar al baloncesto al más alto nivel. El camino no siempre ha sido fácil pero el esfuerzo merece la  pena: Martaestá viviendo su sueño desde hace un año en Laramie, Wyoming.

Con sus imponentes 1.82 metros de altura, 19 años y una serenidad poco común para una chica de su edad, Marta cuenta con naturalidad su experiencia como ala pívot en las Cowgirls, equipo de baloncesto femenino de la Universidad de Wyoming donde estudia desde el pasado año Comunicación Audiovisual y Periodismo.martamario10x15

  • Una trayectoria brillante

Estudiante del 9 Valles de Reocín, comienza su andadura en el equipo del instituto como buena seguidoradel baloncesto que siempre ha sido. Y es que, la afición a este deporte no es casual. Sus dos hermanos mayores, Daniel y José María también han jugado al baloncesto y desde pequeños acudían en familia a animar a Los Lobos a Torrelavega

Es, precisamente, gracias al paso de su hermano mayor, que sigue jugando actualmente, al CD La Paz de Torrelavega lo que lleva a Marta a enrolarse en las filas del mismo club  para comenzar su formación deportiva.

Ya en el año 2012, gracias a su alto rendimiento en el terreno de juego, pasa a formar parte del Segle XXI catalán lo que le abre las puertas del Centro de Alto Rendimiento La Blume, uno de los más importantes del panorama nacional. Así, con apenas 15 años hace las maletas para, por primera vez, abandonar su Valles natalen busca de su sueño.

Su experienciaen La Blume, que recuerda con cariño y que le ofreció la oportunidad de formarse tanto académica como deportivamente supuso un salto cualitativo en su carrera profesional.

Tras cuatro años de intensa preparación en Cataluña llega, en 2015, la gran oportunidad. Con 18 años, le ofrecen la posibilidad de embarcarse en la aventura americana, meta indiscutible para cualquier baloncestista. La Universidad de Wyoming está interesada en ella, le ofrecen una beca para estudiar y competir en la liga universitaria americana con las Cowgirls. A pesar del reconocimiento y las expectativas de futuro que supone la propuesta, la decisión no es fácil. Aunque Marta está acostumbrada a vivir fuera de casa desde hace años, de ahí, posiblemente le vienen  la madurez y serenidadantes citadas, el salto a EEUU supone abandonar su país y la certeza de no poder estar con su familia y amigos durante muchos meses al año. De hecho, ésta es una de las cosas que nos confiesa llevar peor ya que solo vuelve a casa durante los tres meses de verano, el resto del año tiene que trabajar duro lo que le obliga a estar fuera de casa durante los otros nueve meses del año.

Pero, con el apoyo incondicional de los suyos y su determinación y seguridad, la decisión estaba clara. Marta no podía dejar escapar la oportunidad de dedicarse a lo que más le apasiona y con lo que más disfruta: el baloncesto. Así que, tras superar con éxito las pruebas de aptitud académica y de idioma que le exigían,acepta una beca que la mantendrá ligada a la Universidad de Wyoming hasta el año 2019.

  • Nueva vida en Wyoming

Y, tras charlar unos pocos minutos con Marta, no cabe la menor duda de que la decisión de marcharse a Estados Unidos fue la acertada. Y es que, a pesar de echar de menos a sus seres queridos, de la comida de la cafetería de la universidad (no tan buena como a ella le gustaría…) y del duro clima del estado de Wyoming (nevadas continuas durante meses y calor abrasador en el verano), Marta se muestra encantada con su vida en Laramie, el pequeño pueblo en el que se encuentra su universidad.

De su estancia allí, destaca la calidad de juego de la liga universitaria donde se compite al más alto nivel deportivo, el grado de exigencia y el valor que se le da al esfuerzo y al trabajo duro así como la categoría profesional y preparación del equipo que le rodea.“No es fruto de la casualidad que EEUU sea la superpotencia mundial en baloncesto”. Habla con especial cariño y admiración de su entrenador serbio Bojan Jankoviccon el que ha entablado una estrecha relación y por el que se siente muy cuidada y protegida.

También a nivel académico está satisfecha porque a pesar del grado de exigencia en los estudios que supone estar becada (te piden una determinada nota media para seguir jugando)reconoce que desde la universidad hacen todo lo posible porque tu rendimiento sea el máximo dándote facilidades durante los momentos de competición o proporcionándote clases y profesores de apoyo.

Una de las cosas que más le llama la atención, posiblemente y por desgracia por comparación con la situación en nuestro país, es el grado de visibilidad y reconocimiento que desde los medios de comunicación, las instituciones y la población en su conjunto se otorga a su equipo y al deporte femenino en general. Y es que, Marta y sus compañeras son unas auténticas estrellas para los vecinos de Laramie que apoyan incondicionalmente a sus deportistas universitarios.

Por todo ello, su futuro inmediato está claramente ligado a Wyoming y a las Cowgirls, equipo con el que desea seguir creciendo profesionalmente y triunfando  hasta 2019.

  • Expectativas de futuro

En cuanto a un futuro más lejano, Marta se muestra cauta respecto a la posibilidad de dar el salto a la WNBA (la NBA femenina), otro rasgo más de la personalidad de la deportista que demuestra tener los pies en la tierra y la cabeza muy bien amueblada. Reconoce que es muy complicado conseguir llegar al más alto nivel en el mundo del baloncesto femenino americano y que “de momento está centrada en sus estudios y en hacer su mejor juego con las Cowgirls”.

Otra de las opciones de futuro que tiene en mentesería la posibilidad de competir en cualquiera de los equipos fuertes de Europa una vez terminada su experiencia americana.

  • Experiencia agridulce con la Selección Española

Parece que, a pesar de la brillante trayectoria de la deportista cántabra, disfrutar de los triunfos de la selección española de baloncesto, se le está haciendo esperar más de lo que debería.

Aunque Marta ha estado convocada para jugar con el equipo nacional dos veces, la primera para disputar el Campeonato Europeo de Selecciones en 2014 y después en 2015 para jugar el Mundial, en ninguna de las dos ocasiones pudo viajar con el equipo. La decisión de la Federación, algunas veces rodeada de polémica, hizo que Marta se cayera de la convocatoria los dos años con lo cual se quedó a las puertas de competir con el equipo nacional.

En cualquier caso y, a pesar de la decepción de las anteriores ocasiones, Marta recibiría con ilusión una posible convocatoria de la selección para el Europeo del próximo año.

Con participación o no en la Selección Española de Baloncesto y jugando en Wyoming o en cualquier ciudad europea lo que parece seguro es que a Marta Gómez Fernández, con sus 19 años, aún le quedan muchas experiencias y éxitos deportivos por disfrutar.