Data del siglo XVII, convertido actualmente en un lujoso hotel cuyo diseño es fruto del arquitecto y maestro de cantería Diego de Sisniega que habiendo trabajado en el Monasterio del Escorial desde 1575 hasta 1585, volvió a Cantabria, su tierra natal, para hacerse cargo de varias obras. Está ubicado en una finca con un frondoso arbolado regado por un afluente del río Saja que en el pasado movía un molino de agua del que perduran restos arquitectónicos.

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