Historia del municipio
La Edad Media
La reconstrucción y el estudio de la Edad Media en el Valle de Reocín requiere la lectura atenta de documentos de diversa índole, muchos de ellos conservados en la abadía de Santillana o en los fondos del Archivo Histórico Provincial de Santander.
Las primeras referencias escritas (cuya naturaleza no vamos a analizar) sobre la existencia de núcleos de población en el actual Municipio de Reocín nombran Valles en el año 823, a Golbardo y a Caranceja en el 987, a Puente San Miguel en el 996, a Cerrazo y a San Esteban en 1045, a Barcenaciones en 1088, a Villapresente en 1097, a Helguera en el 1116, a Reocín en 1179, y a Quijas en 1236.
Con el tiempo, estos núcleos de población formaron concejos o municipios para dar mayor cohesión al grupo vecinal a la hora de hacer uso de los recursos naturales del valle (pastos, campos, bosque y recursos fluviales) y de defender sus intereses comunes. En el transcurso del siglo X se empezaron a constituir distintos concilios o concejos en el territorio de las Asturias de Santillana, de los cuales la referencia más antigua corresponde al concilio de Camesa castro (citado en el año 1022 en el cartulario de la abadía de Santillana) y que englobaba a los actuales ayuntamientos de Reocín, Santillana, Cartes y la cuenca del Besaya hasta el Valle de Iguña. Los documentos medievales informan además de la celebración de asambleas “in concilio Camesa castro”, en un lugar que probablemente fuera el Castillo Camesa, enclavado en el castro de La Venta (Reocín). Este tipo de fortalezas desempeñaban, según indica el historiador D. Ramón Bohigas Roldán, la función de ser centros administrativos y militares dentro de cada alfoz y al mismo tiempo serían lugares de habitación para los jefes de los concejos y otras personas relacionadas con la administración y con la defensa del lugar.
La denominación Val de Reoçin es posterior, la primera referencia como tal data de un documento del año 1419, y haría referencia a todos los pueblos del río Saja; a este río, se le atribuyó durante la Edad Media la denominación de Rio Foçin (río tortuoso, con muchos meandros), del que derivó el nombre de Reocín. Este Valle formó un Concejo que seguía perteneciendo a la entidad supralocal del concilio de Camesa Castro, la cual estaba dentro de la circunscripción territorial o merindad de las Asturias de Santillana.
Se trataba el Valle de Reocín, en los primeros siglos de la Edad Media, de un territorio de realengo, es decir dependiente directamente del rey. La condición jurídica de los vecinos del Valle de Reocín era la de hombres de behetría, es decir, hombres libres, con derecho a ponerse bajo la protección militar de algún señor o de alguna abadía, previo pacto de las partes interesadas, a cambio del cobro de algún tributo.
Ya en los siglos finales de la Edad Media (ss. XIV y XV), los pueblos del Valle de Reocín se agrupaban en concejos, núcleos básicos de la organización del territorio, organizados mediante un órgano colectivo que era la asamblea de los vecinos cabezas de familia. Estas reuniones se regían con normas consuetudinarias que trataban todos los temas que afectaban a la comunidad y a la ordenada explotación de sus recursos territoriales y comunales. Estos concejos se convocaban “a son de campana tañida” y se celebraban a la sombra de árboles antiquísimos o en los pórticos de las iglesias parroquiales.
Los concejos del mismo valle solían unirse y conformar entidades supralocales para poder defender mejor sus intereses comunes; así pues, los concilia del Valle de Reocín se organizaron formando una agrupación gobernada por medio de la “Junta” o “Ayuntamiento General” y que tenía como máxima autoridad a un alcalde. A su vez, los procuradores de todos los valles del territorio de las Asturias de Santillana acudían a una Junta General de la Merindad que se reunía en el Campo del Revolgo en Santillana del Mar, según testimonia un acta del año 1430.